sábado, 9 de octubre de 2010

Me cago en la puta madre del que le ha quitado las curvas a la coca cola

Marilyn tenía mas glamour sentada en el water meando, que tú con ese vestido alquilado.
Y sin embargo, te balanceas por la calle en un columpio imaginario como si todo tu
alrededor más cercano se hubiera enamorado de ti al instante.

Lo cierto es que eres guapísima y tienes ese cuerpo con el que sueña cualquier quinceañero
con acné. Pero se te olvida siempre que la belleza no es más que azar y si no sabes usarla
es ella la que al final acaba usándote a ti.

Sin cerebro no eres más que carne, el rollo efímero de hormonados de gimnasio o la eterna amante
de ejecutivos con casas de tres plantas.
Te miro entre el deseo y el rechazo, la guerra confusa entre la polla y el cerebro, un segundo te cruzas
por la avenida de mis ojos, para luego levantar la cabeza con esa superioridad que te presta la talla
noventa y cinco de un escote de póster de cabina de camionero.

De espaldas, mientras te vas alejando de mi campo de visión, tu culo aeróbico me hace una entrevista
a la que contesto con desganados monosílabos. No mereces ni una sola frase en mi memoria.

Seguramente cualquiera podría pensar que esta prosa que te dedico es por simple rechazo ocular,
por querer y no poderte, por que no accederías a mi cama ni con una dosis triple de esos cócteles
tan absurdos que te tomas.

Pero no, créeme, he follado contigo mentalmente y no eres para tanto.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La historia más triste jamás contada

Estoy sentada en la cafetería habitual, he pedido un batido de fresa. El camarero que tiene pinta de jugar al scrabble los domingos por la tarde, me sonrió una vez. Hace tiempo.

A veces envidio a esas mujeres que se sonrojan cuando le miran el escote, yo estoy acostumbrada desde los trece años a que mis tetas sean el primer punto a observar de mi anatomía. Y a veces tristemente, también el único.

Ellas siempre van un paso por delante, incluso dos. Y lo cierto es que no las odio, a ellas y solo a ellas le debo agradecer mis escasos intercambios de fluidos con el sexo opuesto.

Mi abuela siempre me decía que yo no era fea que solamente tenía una belleza extraña. Mi madre más cruda y realista sostenía que mi única oportunidad de afecto masculino pasaba por el olvido diario de los dos últimos botones.

Él me quiere, me lo escribió en mayúsculas y también que le resultaba una mujer muy inteligente. Lo conocí en uno de esos chats donde para entrar y no acabar desentonando hay que tener un coeficiente por debajo de setenta y cinco.
Aquella tarde él se sentía muy solo y yo muy triste y cuando la soledad y la tristeza se juntan siempre ocurre algún milagro.

Lo que más me impactó, es que todo me lo dijo justo después de verme en foto, que por otro lado era una de las pocas instantáneas que se podían salvar de una hoguera.
Con escote por supuesto, el pelo recogido, media sonrisa y tacones.

Él es muy guapo, de esos chicos que me suelo encontrar por la calle y bajo la mirada sabiendo que su boca jamás me daría una oportunidad.

La aguja grande que es la que mueve la aguja pequeña amenaza con clavarse más allá de mis entrañas. Para una mujer que colecciona cicatrices esto no debería suponer más que otro tachón en la agenda de los besos perdidos.

Pero esta vez no es así. Él me dijo te quiero y en mayúsculas y quitando a aquel viejo borracho que una noche sin estrellas me golpeó con su aliento envenenado algo que pude traducir a duras penas como las palabras mágicas, nadie nunca me había obsequiado con ellas.
Nadie salvo él. El mismo que durante tres meses me había prometido llevarme al mar y rebasar la frontera de los sueños, el mismo con el que sacaba diminutivos a palabras que ni siquiera sabía que podrían llegar a existir, el mismo que me hacía sonreír cada mañana, el mismo que me prometió nada más verme un beso con lengua y un ramo de rosas naranjas y no supo especificarme el orden.

La única persona del universo que ha conseguido que, por una vez, yo me sintiera bella.

Y hoy era el día indicado y esta cafetería el lugar y las seis. la hora, lo habíamos meditado durante todo este tiempo y por fin le habíamos colocado una fecha a nuestro esperado encuentro.
Pero es tan tarde que ni siquiera me atrevo a mirar como el segundero le va dando mordisquitos a mi corazón.

Al batido apenas le quedan dos sorbos, el camarero sonríe, aunque no es a mí, debe haber encontrado una palabra de siete letras en su tablero imaginario, tres mesas más al este una pareja de novios hacen el amor con las manos mientras sus ojos se cuentan lo mucho que se van a querer cuando no haya más publico que sus sombras.

Fuera ha comenzado a llover, ni siquiera. con lo que adoro la lluvia. me había percatado de ello.
Las gotas por la cristalera parecen una rebelión de hormigas que se ríen de mi eterna soledad.
Debo ser la mujer más triste del universo, ahora que sé que ya no vendrá.

Con una lágrima asomando, enciendo un cigarrillo, doy otro sorbo más al batido y con el dedo cubierto de angustia me desabrocho otro botón de la camisa.










PERIÓDICO EL JARDIN DE LAS TRISTEZAS

SUCESOS.

Ayer por la tarde un autobús repleto de turistas japoneses atropelló mortalmente a un joven de unos veinticuatro años. Al parecer las primeras gotas de una inesperada lluvia entorpecieron la frenada cuando el chico se disponía a cruzar un mal señalado paso de peatones.

La policía incautó todos los carretes de las cámaras fotográficas de los turistas que, al parecer, sin escrúpulo alguno habían sacado numerosas fotos del muchacho cubierto de sangre y de un montón de pétalos naranjas.

Es el quinto atropello en menos de seis días que se produce en las calles de……y bla bla bla.

sábado, 14 de agosto de 2010

Los diez mandamientos

1 OBVIO

Cuando nació su madre ya sabía que era una hija de puta.


2 UNA NIÑA LISTA

La primera palabra la dijo al año y fue papá a un desconocido.
Era inteligente al fin y al cabo podía ser cualquiera.


3 FROTAME Y YO CUMPLO TUS DESEOS

A los seis años soñaba con ser astronauta.
Cuando cumplió diez solo quería ser veterinaria.
A los dieciocho lo único que quería es ser mía.
No iba a ser yo el que jodiera todos sus deseos.


4 CINEFILO

Tiene la sonrisa de Julia Robert en pretty woman,
Las piernas de Salma hayek en abierto hasta el amanecer,
el descaro de Sharon en instinto básico,
el culo de jennifer en la película que se le antoje,
los ojos de Nicole,
las manos de Kim,
el vientre de Demi.

Y si consigues que llegue al tercer orgasmo
te hace palomitas con la boca.



5 TE LO JURO

Yo, soy su único defecto.


6 SUPERPODERES


Si quieres ser invisible, basta con que vayas con ella por la calle.


7 NO TODO ES UNA CUESTION DE LENGUA


Sabe decir te quiero en tres idiomas,
el nuestro,
el del silencio
y en francés.

Si algún día me deja enseñarle griego
definitivamente será la mujer de mi vida.


8 FOLLAR

Cada vez que me sumerjo dentro de su piel,
es como romperle la cristalera a una catedral,
como profanar la tumba de Marilyn,
como cumplir dieciocho una y otra vez
Ah ah y otra,
como bañarse desnudo en el mar
o correr bajo la lluvia,
o dormir con belladonna.

Cada vez que me sumerjo en su piel
es como volver a nacer
a morir
a resucitar.
a vivir.

Por eso lo intento.


9 ERASE UNA VEZ UNA SONRISA


Una vez me dijo
-Si sigues sonriendo así te voy a comer.

Desde entonces ya no soy un hombre triste.


10 EPITAFIO

Vi los paisajes más hermosos que se pueden contemplar en la vida.
Yo, si yo, estuve con Laura.

viernes, 30 de julio de 2010

El día que dejé de escribir poemas

Era curioso, en mi casa no había espejos, pronto comprendí la razón. Yo era feo. Y mi madre una señora.

Todas las mujeres de las cercanías apuntaban a sus hijos a futbol y a baloncesto y algunas, las más pijas, las que tenían jardín y taza de té a las cinco y cita con el decorador de exteriores todos los viernes en una clínica llamada “La belleza está en el interior ja ja ja” a natación, a golf y en algún caso más extremo a violín o piano. Incluso había uno que se llamaba Ramoncito y que parecía haber salido de una canción de los pecos que estaba apuntado a ballet.

He de reconocer que gracias a él mis motes apenas se quedaban un rato en la memoria de los más crueles del colegio, sobretodo cuando a Ramoncito no se le ocurría otra cosa que dar giros con las manos en alto en el patio del colegio. Le gustaba provocar desde luego.

A mí, mi madre, tres días exactamente después de que echara a mi padre de casa por incompetencia conyugal, eso dijo, que vete tú a saber a qué se refería con aquello, me dijo muy seria.

- A ti te voy a apuntar a un curso de poesía porque es el único modo conocido de que una mujer te diga algo bonito.

Y allí fui yo, a escribir palabras de las que no conocía su significado con un profesor al que su madre, que seguramente también era una señora un día decidió que alguna mujer se enamorara de su hijo por lo que escribía y no por como era.

Después de un tiempo de técnicas silábicas, lecturas aburridas, ritmos, clásicos y medidas a años luz del 90-60-90. Escribí mi primer poema.

LO MAS BONITO DEL AMOR SERÍA HACERLO

Cubiertos los abedules de sonrisas mustias
en el retroceso del invierno tísico
juega Afrodita a contar baldosas
con el dedo incrédulo de la desazón.
Amante del iris de los ojos ciegos
bostezan los duendes de la tanorexia
del bosque a la almena se reparten besos
y tu boca lejos de mi extenuación.

El profesor que aprendió a mentir en un curso a distancia de cómo decir siempre la verdad y que no te llamen hijo de puta me dijo tocándose la punta del bigote, con esa media sonrisa del que tiene un mercedes esperando en el garaje.

- Chaval con cosas así te puedes comer el mundo.
Yo que por aquel entonces solo creía que la virgen María no había sido tan virgen y que los verdaderos héroes no tenían capas y hacían milagros por llegar a fin de mes le dije aturdido.

- Es que yo no quiero comerme el mundo, ni siquiera tengo hambre.
Fue entonces cuando se le iluminó la cara y por primera vez dijo una frase poética en todo el tiempo que duré en dicha aula.

- Estudia mucho, búscate un trabajo donde puedas ganar lo suficiente para pagarte una puta veinte minutos todos los fines de semana porque la única poesía que existe està bajo la falda de una mujer.

Aquel, ya tan pronto fue el momento en el que mandé a tomar por culo la poesía y desde entonces hasta ahora sólo escribo lo que me sale de los huevos pero sobretodo lo que su coño (bendito coño) me dicta.

domingo, 25 de julio de 2010

Para que luego diga que no soy romántico la hija de puta




"Esto es lo que tarareo en la ducha"

Estaba sentada al fondo de la barra. No hubiera pasado desapercibida, ni en una manifestación a favor de la cadena perpetua para los mosquitos que zumban por las noches cerquita del oído.

Bebía y fumaba sin cesar, evocando al olvido. En realidad todos los que transitábamos la oscuridad de estos bares necesitábamos olvidar.
Por eso en los baños siempre había preservativos usados en el suelo y las papeleras. Porque sólo cuando el olvido se multiplica por dos se anestesian ciertos recuerdos.

Quizás debería haberme acercado en plan película americana e invitarla a una copa
y oírla melodicamente como si de su voz en lugar de palabras salieran olas que chocaban contra las rocas.

Haberle contado los lunares del cuello y haber trazado diagonales con sus pecas hasta que toda su piel fuera galaxia.

Comprobar si era cierto lo que imaginaba, que en su boca el ron sabía más dulce.

Comerle el coño allí de rodillas hasta que sus orgasmos le cambiaran la letra a la canción del verano.

Que dijera mi nombre entre gemidos, que se lo inventara, que me llamara "ahhhhhhhhhhh sigue sigue" o "mmm no pares". Siempre he querido llamarme "mmm no pares". Me resulta tan glamouroso.

Que mi lengua jugara a ser el pez mas feliz de sus océanos.

Pero no, me quedé allí parado mientras la veía caminar hacía la puerta con el pelo recogido y una mueca de soledad incalculable.

Me miró un segundo en el cruce, quizás fueron dos, aunque a mí me parecieron quince años. Me hice viejo en su mirada de repente.

Y a ella, a ella no le costó ni un parpadeo.

lunes, 19 de julio de 2010

A partir de ahora fumaré a tu salud (a ver si te mueres)

Le dio una profunda calada a su cigarro. No estaba triste, era otra sensación, vacío tal vez, como si tuviera una rata dando mordiscos en el estómago.

El siempre había pensado que ella era demasiado bonita para algo tan vulgar, que hay flores que merecen mucho más que un jardín. Algo así como la cima más alta de una montaña donde la belleza y la muerte se den la mano.

Ojalá no hubiera tenido ojos aquella mañana de lluvia-eso pensaba- o ahora de golpe perdiera toda la memoria. La imagen de su beso con aquel desconocido era un rifle apuntando en la sien que amenazaba con reventarle los sesos pero jamás acababa la ejecución.

Lo más jodido del amor es cuando no es tuyo.

Se acomodó en el sofá y tuvo de nuevo el maldito desliz de echarla de menos, allí a su lado, con esas manos capaces de curar hasta la nostalgia de los poetas.

Al instante la odió otra vez, profundamente, más que nunca pero menos que el siguiente amanecer.

Así era siempre.

Dio otra calada, intensa, con los pulmones pidiendo auxilio, hasta quemarse los labios y pensó que quizás debería de vaciar el cenicero.

sábado, 17 de julio de 2010

Empezando en el oficio

Se desprendió de los zapatos y de las medias, era tarde, tanto, que hasta el reloj había extraviado dos horas durante la noche.
Olía a ginebra, a tabaco y a hombre. Se sentía sucia como cuando pequeña aún queriendo ser princesa jugaba en el barro.

Se miró al espejo y aunque sabía la respuesta le preguntó a aquella niña que llevaba dentro si esto era lo que esperaba de ella a estas alturas de la vida.
La niña que sólo había mentido aquella vez que fumó a escondidas en el baño del colegio negó rotundamente con la cabeza.

Una lágrima a velocidad prohibida cayó por su pómulo.

Esta vez sabía que no sólo iba a bastar con una ducha.